Efectos de la alta velocidad en bombas centrífugas

Si bien existen muchas variables que afectan la vida útil de una bomba centrífuga industrial, la velocidad constituye un parámetro crítico para mantener la confiabilidad y aumentar la vida útil del equipo.

 

 

¿A qué contribuye la velocidad en una bomba centrífuga?

En bombas centrífugas, la velocidad es un factor que afecta el caudal y la presión. El rango de caudal y presión de una misma bomba operando a 2900 rpm es exponencialmente mayor que un equipo funcionando a 1450 rpm.

El efecto de obtener más caudal y presión permite utilizar una bomba relativamente pequeña a un menor costo de adquisición. Sin embargo, la vida útil de un equipo operando a 2900 rpm, obviamente, es muy inferior a una bomba operando a 1450 rpm. El impacto de operar a altas velocidades con fluidos limpios y lubricantes no es tan notable. Sin embargo, si el fluido es abrasivo o contiene partículas en suspensión, este efecto es agravado generando un rápido desgaste.

¿Se puede evitar?

Si, se puede. Existen bombas diseñadas especialmente para fluidos abrasivos, con grandes diámetros de impulsores permitiendo cubrir el rango de caudales y presiones de las bombas convencionales, pero a menor velocidad. Esto implica mucho menos desgaste de impulsor, carcasa y mayor confiabilidad en el resto de la bomba, desde el sello mecánico hasta los rodamientos.
Como alternativa, se puede especificar la velocidad máxima de operación al momento de seleccionar el equipo dando prioridad a modelos que cumplan el punto de servicio a menores rpm.
En conclusión, una bomba que opera a bajas velocidades, y quizás más grande, siempre va a tender a ser más confiable que una más pequeña operando a mayor velocidad.